Desde la antropología, se considera que las organizaciones grupales más ancestrales son las relacionadas con el parentesco. En la historia del poder se observan correlaciones con líneas matriarcales o patriarcales, que se aderezan con los cambios de localización en la residencia, y la posibilidad de estar más o menos abiertas al exterior, a la exogamia.
Los vínculos entre las personas son importantes; la familia, un invento consolidado por los romanos, ha sido la organización básica sobre la que se han construido las sociedades occidentales, pero tal vez comience a decaer. La reciente visita del Papa Benedicto XVI Valencia así lo advierte y su propuesta es que la familia resista los embates de los cambios sociales que se está produciendo.
Creo que el Papa Ratzinger se equivoca, y no lo digo con ánimo de polemizar, sino por que realmente lo pienso así. Con esto de la postmodernidad, hasta la infalibilidad del Papa está en proceso de devaluación. El Papa está cerrando las puertas de su Iglesia a muchos posibles feligreses y expulsando a muchos que están dentro, por adoptar un discurso doctrinario y fundamentalista, aunque ingeniosamente sutil.
No es ninguna trivialidad lo que se considera, por que esto puede conducir a la transformación del cristianismo en alguna forma de secta mayoritaria, acantonada en sus parcelas de poder e influencia, y en una serie de roles y status determinados. Juan Pablo II que para nada era progresista, no hubiera cometido este error.
Sin embargo, el nuevo Papa, ha tenido un gesto que le honra, nombrar a un jesuita como portavoz del vaticano, el director de la Radio Vaticana, padre Federico Lombardi; hay que reconocer inteligencia en este acto, por que cuando los miembros del Opus (Navarro Vals, psiquiatra español y catedrático de derecho canónico, además de miembro numerario de la obra, portavoz del vaticano durante 22 años) alcanza el poder, difícilmente lo sueltan.
No entraré en polémicas estériles de buenos o malos, por que no es el propósito de lo que escribo. Quiero continuar con la línea argumental iniciada. El Papa defiende a la familia, que es una organización de individuos occidental, cuando debiera, SIEMPRE, defender al individuo, desde el HUMANISMO más o menos tradicional.
¿Por qué no defender a la familia y si al individuo?, por la familia actualemente se ha convertido en una categoría excluyente, que da argumentos a sus feligreses para considerarse superiores moralmente, ante los que no conviven de una forma tradicional; en mi caso particular, me resulta irrelevante por que sólo me considero cristiano por asignación circunstancial, no por devoción; pero se de muchas personas, que se van a quedar excluidas por esta propuesta.
El Papa Ratizinger pierde el tiempo haciendo propuestas sobre las organizaciones e instituciones, por que debería ocuparse de que los mensajes cristianos adoptaran la defensa del ser humano antes y por encima de cualquier organización e institución; no está la Iglesia para diásporas.
Podría aportar muchos ejemplos sobre los mensajes cristianos que sobrepujan el individuo a sus obras, pero no lo haré por que resultaría tedioso, pero la mayoría de los que lean esto seguro que habrán recibido formación cristiana y sabrán a que me refiero, y para los demás que consulten los datos que hay por ahí, que son abundantes.
La familia cristiana no es la familia humana, que es la que debiera defender el cristianismo, y no apropiarse del concepto familia en interés propio. ¿Sólo se puede ser cristiano si uno pertenece a una familia de corte tradicional, con matrimonio eclesiástico, en la que no se utilicen métodos anticonceptivos, en la que el aborto signifique excomunión y en la que los hijos reciban una formación religiosa, asistiendo a misa todas las semanas por obligación?.
Creo que la Iglesia se está transformando poco a poco en un club social de élite y esto es preocupante, hasta para los que no ejercemos de cristianos.
La Iglesia cristiana debe abrirse al mundo, y no ser excluyente. ¡Totus tuus!, Juan Pablo II lo había dejado resuelto, “todos tuyos”, esto marca la diferencia entre el origen polaco del Papa Woijtila, miembro de un pueblo eternamente agredido, en el que el perdón es bandera y el Papa actual, alemán, miembro de un pueblo eternamente agresor.
Y esto que digo más que un estereotipo, es una advertencia para el futuro; un polaco sabe esperar por que no le ha quedado más remedio; una alemán siempre quiere tomar lo suyo y luchar por lo que cree que le pertenece. El pontificado de Ratzinger va a ser beligerante, por eso ha cambiado su portavoz. La iglesia va a pasar del espíritu mercantil del Opus, a la cruz y la espada de los discípulos de San Ignacio. La familia es una de sus armas.
Pero se comete un grave error, no se puede fundamentar el porvenir del cristianismo en la familia tradicional, por que es una organización anacrónica. Las familias organizadas según las propuestas de Ratzinger son cada día menos frecuentes. Aunque se mantenga en la original de padres e hijos, en los hijos ha cambiado, muchos se separan, cuando no lo hacen los padres y a su vez tienen hijos, y se vuelven a unir en otras parejas, que tienen hijos y siguen teniendo hijos que a su vez tienen más hijos que cada día se alejan más del vínculo histórico y tradicional. Con la propuesta del Sumo Pontífice se quedan fuera de la Iglesia
El mundo cambia deprisa y la iglesia no acaba de adaptarse a las circunstancias de su tiempo, ni a las diferentes condiciones que se viven según te toque nacer en los distintos puntos cardinales. La iglesia decide no cambiar, y su anacronismo la conducirá al caos, sin duda. Por evolución la iglesia debería defender la libertad, la justicia, la vida del ser humano, pero como puede hacerlo si está hecha sobre un posicionamiento incompatible con la sociedad actual. Hay que decirlo de una vez, no ha sido la sociedad la que se ha salido del cristianismo, ha sido el cristianismo el que se ha salido de la sociedad.
Hoy los problemas son otros, por ejemplo, ¿como se denomina desde mi posición (EGO), al hijo de mi pareja que no es mío?, o ¿como denomina ella a mis hijos que no son suyos?. ¿Cómo llaman los hijos de los homosexuales a sus progenitores?. O sin ir más lejos, ¿cómo denomino a mi pareja o ella a mí si no estamos casados?. Acaso no formamos una familia, si vivimos juntos, comemos y dormimos juntos, y tenemos unos cuantos hijos alrededor.
Está claro que sí, somos una familia NO-cristiana (por que no cabemos en la taxonomía de Ratzinger), pero mis hijos acuden a un colegio religioso (de jesuitas, por que confío en su forma de enseñar). Están bautizados, han hecho la comunión y yo no impediré que decidan continuar en el cristianismo si así lo desean, por que respeto sus creencias. Pero ahora ya no podré poner la cruz en la casilla de hacienda (lo hice en alguna ocasión), para que la proporción de mis impuestos vaya a la iglesia, por que va en contra de mis intereses, que vienen definidos por la situación vital en la que me encuentro. Vaya lío.
Cuando estudié sociología, me examiné de una asignatura que se llamaba sociología de la familia, al final de la misma, el autor del libro que estudiábamos hablaba con una sinceridad tan palmaria que me dejó fascinado, lamento no recordar su nombre, pero decía algo así como lo siguiente: “no sé si para bien o para mal, pero son ustedes de los últimos que estudiarán esta asignatura, por que la materia de la que se ocupa se encuentra en vías de extinción, sus hijos, posiblemente, ya no puedan estudiarla”. Que grandeza la de los que dicen lo que sienten y lo que piensan, los que ejercen de humanos antes que desde cualquier condición humana, incluso a pesar de que vaya en contra de sus intereses.
Ahora estudio antropología del parentesco, creo que tiene más futuro.
Los vínculos entre las personas son importantes; la familia, un invento consolidado por los romanos, ha sido la organización básica sobre la que se han construido las sociedades occidentales, pero tal vez comience a decaer. La reciente visita del Papa Benedicto XVI Valencia así lo advierte y su propuesta es que la familia resista los embates de los cambios sociales que se está produciendo.
Creo que el Papa Ratzinger se equivoca, y no lo digo con ánimo de polemizar, sino por que realmente lo pienso así. Con esto de la postmodernidad, hasta la infalibilidad del Papa está en proceso de devaluación. El Papa está cerrando las puertas de su Iglesia a muchos posibles feligreses y expulsando a muchos que están dentro, por adoptar un discurso doctrinario y fundamentalista, aunque ingeniosamente sutil.
No es ninguna trivialidad lo que se considera, por que esto puede conducir a la transformación del cristianismo en alguna forma de secta mayoritaria, acantonada en sus parcelas de poder e influencia, y en una serie de roles y status determinados. Juan Pablo II que para nada era progresista, no hubiera cometido este error.
Sin embargo, el nuevo Papa, ha tenido un gesto que le honra, nombrar a un jesuita como portavoz del vaticano, el director de la Radio Vaticana, padre Federico Lombardi; hay que reconocer inteligencia en este acto, por que cuando los miembros del Opus (Navarro Vals, psiquiatra español y catedrático de derecho canónico, además de miembro numerario de la obra, portavoz del vaticano durante 22 años) alcanza el poder, difícilmente lo sueltan.
No entraré en polémicas estériles de buenos o malos, por que no es el propósito de lo que escribo. Quiero continuar con la línea argumental iniciada. El Papa defiende a la familia, que es una organización de individuos occidental, cuando debiera, SIEMPRE, defender al individuo, desde el HUMANISMO más o menos tradicional.
¿Por qué no defender a la familia y si al individuo?, por la familia actualemente se ha convertido en una categoría excluyente, que da argumentos a sus feligreses para considerarse superiores moralmente, ante los que no conviven de una forma tradicional; en mi caso particular, me resulta irrelevante por que sólo me considero cristiano por asignación circunstancial, no por devoción; pero se de muchas personas, que se van a quedar excluidas por esta propuesta.
El Papa Ratizinger pierde el tiempo haciendo propuestas sobre las organizaciones e instituciones, por que debería ocuparse de que los mensajes cristianos adoptaran la defensa del ser humano antes y por encima de cualquier organización e institución; no está la Iglesia para diásporas.
Podría aportar muchos ejemplos sobre los mensajes cristianos que sobrepujan el individuo a sus obras, pero no lo haré por que resultaría tedioso, pero la mayoría de los que lean esto seguro que habrán recibido formación cristiana y sabrán a que me refiero, y para los demás que consulten los datos que hay por ahí, que son abundantes.
La familia cristiana no es la familia humana, que es la que debiera defender el cristianismo, y no apropiarse del concepto familia en interés propio. ¿Sólo se puede ser cristiano si uno pertenece a una familia de corte tradicional, con matrimonio eclesiástico, en la que no se utilicen métodos anticonceptivos, en la que el aborto signifique excomunión y en la que los hijos reciban una formación religiosa, asistiendo a misa todas las semanas por obligación?.
Creo que la Iglesia se está transformando poco a poco en un club social de élite y esto es preocupante, hasta para los que no ejercemos de cristianos.
La Iglesia cristiana debe abrirse al mundo, y no ser excluyente. ¡Totus tuus!, Juan Pablo II lo había dejado resuelto, “todos tuyos”, esto marca la diferencia entre el origen polaco del Papa Woijtila, miembro de un pueblo eternamente agredido, en el que el perdón es bandera y el Papa actual, alemán, miembro de un pueblo eternamente agresor.
Y esto que digo más que un estereotipo, es una advertencia para el futuro; un polaco sabe esperar por que no le ha quedado más remedio; una alemán siempre quiere tomar lo suyo y luchar por lo que cree que le pertenece. El pontificado de Ratzinger va a ser beligerante, por eso ha cambiado su portavoz. La iglesia va a pasar del espíritu mercantil del Opus, a la cruz y la espada de los discípulos de San Ignacio. La familia es una de sus armas.
Pero se comete un grave error, no se puede fundamentar el porvenir del cristianismo en la familia tradicional, por que es una organización anacrónica. Las familias organizadas según las propuestas de Ratzinger son cada día menos frecuentes. Aunque se mantenga en la original de padres e hijos, en los hijos ha cambiado, muchos se separan, cuando no lo hacen los padres y a su vez tienen hijos, y se vuelven a unir en otras parejas, que tienen hijos y siguen teniendo hijos que a su vez tienen más hijos que cada día se alejan más del vínculo histórico y tradicional. Con la propuesta del Sumo Pontífice se quedan fuera de la Iglesia
El mundo cambia deprisa y la iglesia no acaba de adaptarse a las circunstancias de su tiempo, ni a las diferentes condiciones que se viven según te toque nacer en los distintos puntos cardinales. La iglesia decide no cambiar, y su anacronismo la conducirá al caos, sin duda. Por evolución la iglesia debería defender la libertad, la justicia, la vida del ser humano, pero como puede hacerlo si está hecha sobre un posicionamiento incompatible con la sociedad actual. Hay que decirlo de una vez, no ha sido la sociedad la que se ha salido del cristianismo, ha sido el cristianismo el que se ha salido de la sociedad.
Hoy los problemas son otros, por ejemplo, ¿como se denomina desde mi posición (EGO), al hijo de mi pareja que no es mío?, o ¿como denomina ella a mis hijos que no son suyos?. ¿Cómo llaman los hijos de los homosexuales a sus progenitores?. O sin ir más lejos, ¿cómo denomino a mi pareja o ella a mí si no estamos casados?. Acaso no formamos una familia, si vivimos juntos, comemos y dormimos juntos, y tenemos unos cuantos hijos alrededor.
Está claro que sí, somos una familia NO-cristiana (por que no cabemos en la taxonomía de Ratzinger), pero mis hijos acuden a un colegio religioso (de jesuitas, por que confío en su forma de enseñar). Están bautizados, han hecho la comunión y yo no impediré que decidan continuar en el cristianismo si así lo desean, por que respeto sus creencias. Pero ahora ya no podré poner la cruz en la casilla de hacienda (lo hice en alguna ocasión), para que la proporción de mis impuestos vaya a la iglesia, por que va en contra de mis intereses, que vienen definidos por la situación vital en la que me encuentro. Vaya lío.
Cuando estudié sociología, me examiné de una asignatura que se llamaba sociología de la familia, al final de la misma, el autor del libro que estudiábamos hablaba con una sinceridad tan palmaria que me dejó fascinado, lamento no recordar su nombre, pero decía algo así como lo siguiente: “no sé si para bien o para mal, pero son ustedes de los últimos que estudiarán esta asignatura, por que la materia de la que se ocupa se encuentra en vías de extinción, sus hijos, posiblemente, ya no puedan estudiarla”. Que grandeza la de los que dicen lo que sienten y lo que piensan, los que ejercen de humanos antes que desde cualquier condición humana, incluso a pesar de que vaya en contra de sus intereses.
Ahora estudio antropología del parentesco, creo que tiene más futuro.

