La muerte es la consecuencia natural de la vida, es el fin de la existencia. Sin embargo, la muerte no es más que una conclusión que viene determinada por el hecho de vivir. El auténtico problema humano es el "miedo a la muerte".
El temor a la muerte es un ingrediente básico en nuestra cultura occidental, que se ha utilizado de numerosas formas por las instancias del poder religioso y político.
No creo que para la vida sea importante la muerte, lo mismo que para el día no es importante la noche, son dos estados diferentes que se continúan. La vida es acción y la muerte retracción o resolución.
Si nos analizamos como decía Bertrand Russell como eslabones de una larga cadena, llegamos a alcanzar una nueva dimensión de las cosas; si recurrimos a terminologías olvidadas como la alquimia, podemos descubrir que la muerte no existe, o mejor dicho, que es una falacia.
Muerte biológica: si la vida se traspasa por los genes, los genes viven más allá de la muerte del sujeto en sus hijos o en sus parientes.
Muerte somática: cabe la posibilidad de la clonación en un par de décadas.
Muerte psicológica: en los tiempos actuales, se cuenta con numerosas formas de registrar los productos mentales, no creo que Spinoza esté muerto, vive en sus obras. Todos podemos tener nuestras propias obras.
Muerte social: la memoria de los otros impide la muerte social. Cuando no vemos a una persona durante mucho tiempo, seguimos teniendo su imagen con nosotros, que compartimos con otras personas que le quieren o recuerdan, lo mismo ocurre
con los seres que se van. Si conoces bien a alguien no necesitas que esté a tu lado para saber lo que opina, piensa o siente.
Muerte espiritual: cualquier religión da continuidad a la vida con alguna particular forma de supervivencia metafísica.
Sin embargo, el miedo a la muerte si "asesina" la vida. Muchas personas se olvidan de vivir huyendo de la muerte, otras se preparan para el final toda su vida. Sólo hay un antídoto contra el miedo a la muerte: VIVIR, con mayúsculas, y vivir es SENTIR, PENSAR, HACER, y sobretodo acumular experiencias.
Nos olvidamos de la vida, para rendir culto a la muerte. Hay gente que se muere todos los días un poco, que agoniza por que no alcanza la existencia que desea, por que pierde la esperanza de alcanzarla, por que deja de soñar para pasar a resistir, y ahí comienza su fin.
Sigo pensando como decía Borges en su cuento "Deutches requiem", que hay una teología individual que viene determinada por cosas como estas:
Toda negligencia es deliberada, todo casual encuentro es una cita, toda humillación una misteriosa victoria, toda muerte es un suicidio.
¿Y si pensamos que la gente se muere cuando no quiere vivir? Yo he visto gente que llegado a un punto de su vida decide morir, libremente, sin miedo, por que le da la gana. No sólo los tetrapléjicos buscan la eutanasia, por que hay muchas tetraplejias mentales y sociales en la vida, que también procuran el deseo letal.
Cordiales saludos
Enrique Suárez Retuerta
El temor a la muerte es un ingrediente básico en nuestra cultura occidental, que se ha utilizado de numerosas formas por las instancias del poder religioso y político.
No creo que para la vida sea importante la muerte, lo mismo que para el día no es importante la noche, son dos estados diferentes que se continúan. La vida es acción y la muerte retracción o resolución.
Si nos analizamos como decía Bertrand Russell como eslabones de una larga cadena, llegamos a alcanzar una nueva dimensión de las cosas; si recurrimos a terminologías olvidadas como la alquimia, podemos descubrir que la muerte no existe, o mejor dicho, que es una falacia.
Muerte biológica: si la vida se traspasa por los genes, los genes viven más allá de la muerte del sujeto en sus hijos o en sus parientes.
Muerte somática: cabe la posibilidad de la clonación en un par de décadas.
Muerte psicológica: en los tiempos actuales, se cuenta con numerosas formas de registrar los productos mentales, no creo que Spinoza esté muerto, vive en sus obras. Todos podemos tener nuestras propias obras.
Muerte social: la memoria de los otros impide la muerte social. Cuando no vemos a una persona durante mucho tiempo, seguimos teniendo su imagen con nosotros, que compartimos con otras personas que le quieren o recuerdan, lo mismo ocurre
con los seres que se van. Si conoces bien a alguien no necesitas que esté a tu lado para saber lo que opina, piensa o siente.
Muerte espiritual: cualquier religión da continuidad a la vida con alguna particular forma de supervivencia metafísica.
Sin embargo, el miedo a la muerte si "asesina" la vida. Muchas personas se olvidan de vivir huyendo de la muerte, otras se preparan para el final toda su vida. Sólo hay un antídoto contra el miedo a la muerte: VIVIR, con mayúsculas, y vivir es SENTIR, PENSAR, HACER, y sobretodo acumular experiencias.
Nos olvidamos de la vida, para rendir culto a la muerte. Hay gente que se muere todos los días un poco, que agoniza por que no alcanza la existencia que desea, por que pierde la esperanza de alcanzarla, por que deja de soñar para pasar a resistir, y ahí comienza su fin.
Sigo pensando como decía Borges en su cuento "Deutches requiem", que hay una teología individual que viene determinada por cosas como estas:
Toda negligencia es deliberada, todo casual encuentro es una cita, toda humillación una misteriosa victoria, toda muerte es un suicidio.
¿Y si pensamos que la gente se muere cuando no quiere vivir? Yo he visto gente que llegado a un punto de su vida decide morir, libremente, sin miedo, por que le da la gana. No sólo los tetrapléjicos buscan la eutanasia, por que hay muchas tetraplejias mentales y sociales en la vida, que también procuran el deseo letal.
Cordiales saludos
Enrique Suárez Retuerta

